miércoles, 3 de diciembre de 2014

Los Angeles, San Diego, Chicago and Racine



¡Muy buenos días, tardes o noches!

Os escribo desde nuestro piso, y no en un piso de paso, como en los últimos 6 meses, sino como ya “nuestro” piso! (no os toméis el posesivo al pie de la letra que estamos alquilando). ¡¡Por fin tenemos casa!! La mudanza llegó sana y salva a día 13 de noviembre, por lo que a día 15, con todo montado y limpito, nos trasladamos… para irnos el 18 de viaje durante dos semanas. Así que sí, tenemos el piso un mes, pero en días enteros lo hemos disfrutado como 6, por lo que lo tenemos todo un poco patas arriba y estamos decidiendo dónde van los estantes, los cuadros, las velas y los cubiertos. Las fotos, para el post de enero ;)
Y sí, como muchos sabéis, hemos estado dos semanas dándonos un paseíto por el país: Los Ángeles, San Diego, Chicago, Racine (Wisconsin). ¡Cómo cansa estar tanto tiempo fuera de casa! Sobre todo cuando, lo dicho, teníamos mono de “hogar” desde hacía tantos meses… Pero el viaje ha merecido la pena, para qué negarlo.

El viaje a Los Ángeles era principalmente por trabajo de Enrique: la LA Auto Show tenía lugar esa semana y allá que me uní para hacerle compañía en las tardes-noches (única y exclusivamente por eso, porque soy una buena mujer y no quiero que mi marido se quede solo unas horas del día, aunque seguro que hay quien piensa que era por visitar Los Ángeles). 

Hemos hecho todo el turisteo posible en las tardes-noches, después de la feria, y el fin de semana, que nos quedamos por allí para poder hacer más turisteo todavía. Así, fuimos a ver el Paseo de la Fama (si sólo Hugh Jackman se hubiera aventurado esa misma tarde a ver su estrellita…), el teatro chino con las huellas de las manos y los pies (busqué la de Audrey por todas partes, pero por lo visto no está, aunque conseguimos alguna que otra foto digna de Enrique con huellas de otras celebrities), el Farmers Market, donde había una tienda española pero no, no Cola-Cao, para desgracia de Enrique; El Grove, centro comercial decoradísimo de Navidad lo que, a 25 grados resulta un tanto desconcertante (los sudamericanos que leáis esto no lo encontraréis tan desconcertante, pero para los del hemisferio norte sí lo es un poco), calles con hileras e hileras y más hileras de palmeras, Rodeo Drive (no voy a decir que me sentía como Julia Roberts en Pretty Woman porque puede ser un poco ambiguo y conozco lo malpensados que podéis ser algun@s), el distrito chino y el japonés, donde curiosamente Enrique se compró un donut con bacon… (…)





Conseguimos fotos muy chulas con el signo de Hollywood porque seguimos las indicaciones de un foro pero, sobre todo, porque un señor muy amable (David), nos indicó un camino por detrás de una verja que “parecerá que es un camino privado pero no lo es” y, no contento con darnos indicaciones, nos acompañó, nos colocó entre unos matorrales verdes y nos hizo agitar manos y sonreír y casi decir “Viva España” (porque por supuesto chapurrea las tres típicas palabras/expresiones en español: grasias, una servesa por favor, hasta la vista amigos” y lo hacen con mucho entusiasmo). Hay que decir que a las suecas rubias y altas que vinieron detrás les hizo un poco más de caso, pero claro, eran suecas, rubias y altas. El resultado la verdad es que está muy bien, así que agradecemos a David de todo corazón que nos enseñara el camino oculto. Si alguien va próximamente que me lo diga y le paso el secreto ;P


Para vistas, el Griffith Observatory: además de ser súper interesante porque es un observatorio y dentro lo tienen musealizado, el panorama fuera es… ¡Impresionante! Y más si aprovechas y vas cuando atardece. Aquí me gustaría resaltar que creo que este país nos está ofreciendo los atardeceres/anocheceres (¿cuál es la diferencia?) más bonitos que hemos visto hasta ahora. Ya lo visteis con Fairhope, en Alabama, y en este viaje, el que disfrutamos desde el observatorio no es el único. Eso sí, cuando llegas dos horas antes del atardecer, se hace propicio hacerse muchas, muchas fotos, y los resultados pueden ser cuanto menos graciosos (más si en realidad pones a prueba repetidamente la opción de tu cámara de hacer foto cuando detecta una sonrisa):



El sábado por la mañana nos levantamos prontito prontito, pero por una buena causa: ¡¡¡ Visitar los estudios de la Warner!!!! La emoción que me embargaba era comparable a la del día de Reyes o el de mi cumple: vimos –entre muchos otros- el set del Central Perk de Friends (¡!!!), la casa de Lorelai, el estudio de baile de Miss Patty y el diner de Luke de las Chicas Gilmore!! Las fotos de estas dos series las podéis ver abajo (de hecho, en la de las chicas Gilmore, la foto de abajo del todo son las casas de Lorelai, a la derecha, y a la izquierda la que se usaba para grabar la casa de los padres de Ross y Mónica en Friends; vamos, que 2 en 1!!), nos probamos el Sombrero Seleccionador de Harry Potter (que, por cierto, a mí me envió a Gryffindor y a Enrique a Slytherin, yo no digo nada…) y vimos las máscaras de Batman desde el principio de los principios.


No nos dejaron sacar fotos cuando visitamos sets de series que están en marcha, pero también vimos los escenarios de The Big Bang Theory y Two and a Half Men. ¡Mola mucho! De repente todo parece más tangible y te imaginas a los actores como personas y no como seres mágicos, lejanos e intocables. No vimos a ninguno porque era sábado y aquello estaba desierto. Yes, my friends, por lo visto el viernes después de comer recogen el chiringuito y las súper estrellas disfrutan de un finde como cualquier funcionario. Quién lo diría, ¿no? Nosotros pensábamos que eso sería un hervidero de gente yendo y viniendo, empujándonos y tirándonos el café, y nada más lejos. La guía nos dijo, de todas formas, que era mucho mejor así, porque de la otra manera no hubiéramos podido ver los sets de las series en marcha. También visitamos las naves con el atrezzo (gigantes y repletas de todos los objetos imaginables) y deambulamos un poco por los estudios en general.


Por supuesto también pasamos por Venice Beach, la playa donde suelen rodar las escenas de pelis en Los Ángeles, llenas de tiendas, gente patinando, zonas de monopatín, gente haciendo lecturas dramatizadas de Moby Dick en la playa, etc., y la zona con canales tipo Venecia donde no nos importaría tener una casita. Aunque fuera una casita para el perro. O de ratoncito. Y cómo no, el Pier, que también os sonará de miles de pelis y series con la montaña rusa, la noria y, cómo no, otro atardecer digno de foto y mención.
La visita a San Diego fue corta pero nos gustó mucho: es un rollo mucho más tranquilo que LA, pero también lleno de surferos (fijaos en la foto donde hay un tobogán donde la gente aprende a surfear… ¡Es en la terraza de un bar!¡Menudos leñazos se metían algunos!), tiene una zona antigua muy bonita que, aunque turística a más no poder, evoca un pueblo de la región hace unas cuantas décadas, muy a lo peli del oeste pero con alma mexicana (y es que lo que no sabíamos nosotros es que el estado de California era propiedad de México hasta 1850, según decía un cartel del pueblo), estuvimos en La Jolla (sí, la palabra tal cual duele a la vista, pero se escribe así) se pueden ver congregaciones de leones marinos tan panchos disfrutando al sol, y, cómo no, otro atardecer de colores amarillos, naranjas, violetas, lilas, púrpuras… Nos estamos malacostumbrando a estas vistas ya ;)



Como podréis comprobar por las fotos, el clima en California una pasada, muy parecido al de Valencia. Y, por eso mismo, el pequeño cambio al llegar de 25 grados a -5 en Chicago fue cuanto menos chocante. Y el viento gélido, mare meua, no en vano se le llama a Chicago la Windy City (aquí pondría el emoticono de la carita medio azul con las manos en la cara como el cuadro de Munch).



Menos mal que íbamos preparados y pudimos pasear el Downtown entre los rascacielos, hacernos fotos en The Bean, ir al Navy Pier (con más viento todavía, no sabía dónde meterme!!), subir a la Willis Tower y quedarme unas dos horas temblando después de hacernos fotos en el cubículo de cristal a más de 400 metros de altura (yo no estaba ahí tan “casual” o “cool” como Enrique, nótese mi sonrisa tensa), coger el Loop, el tren de Chicago, ir al Art Institute of Chicago (qué cuadros, qué maravilla) comer pizza al Chicago Style (como súper altas y hechas en una especie de cazuela) y de ahí… irnos a un sitio mucho más frío a pasar Thanksgiving…
¡Racine! Esta ciudad es donde Enrique estudió un año de instituto –Highschool-. Nos quedamos en casa de April, con quien vivió cuando estuvo aquí, y su prometido Jason, y disfrutamos de un gigantesco pavo y todos los acompañamientos típicos preparados por la hermana de April, JoAnn, para la cena del jueves noche. ¡Qué bueno estaba todo! Desde aquí agradecemos a los anfitriones porque podemos decir que hemos disfrutado de una auténtica cena de thanksgiving. Y sí, nevaba fuera, el coche se helaba por la noche, el agua que dejábamos en el coche se convertía en hielo, había estalactitas en las vallas que daban al lago (vedlo en las fotos), el mismo lago se congelaba… Fresquete, vamos. Como en Manzanera las noches de agosto, pero un poco más.


Personalmente me hizo muchísima ilusión conocer a amigos suyos de cuando era un adolescente viviendo en Estados Unidos, ver su instituto, comer en sus bares favoritos, ver la casa donde vivió… ¡Toda una experiencia! Además, Enrique ganó un nuevo mote, muy de su gusto, cuando no contrató seguro extra para el coche y el de la compañía de alquileres de coche le llamó “Mr. Danger” (Sr. Peligro). Creo que la frase final para intentar convencerle y hacerle entrar en razón fue algo como “Ok, Sr. Peligro, ya veo que le gusta vivir peligrosamente”. Sin comentarios. 

También es digno de mencionar que el viernes por la noche fuimos a cenar por ahí con unos amigos y yo me empeñé en aprender a pronunciar la palabra “water” más a la americana. Parece fácil, pero no lo es! Me refiero a decirlo y, si alguien te oye sólo decir esa palabra, que no piense que eres guiri: algo así como “guorer”. (Sé que muchos de vosotros lo estáis pronunciando en voz alta ahora mismo). Pues ahí que nos pusimos todos en la mesa, después de que pidiera yo un “glass of guorer”, a decir compulsiva y repetidamente “guorer, guorer, guorer”, hasta que la camarera volvió a pasar y me dijo toda apurada “ah, sí, lo siento, en seguida te traigo tu agua”, pensando probablemente “menuda panda de tarados, mejor les traigo ya el agua y que se vayan”. El día que me sienta fuerte y segura para afirmar que sé decir “water” a la americana os lo haré saber X)


Y después de pasar calor, frío y más frío, por fin llegamos a Atlanta, donde disfrutamos de un clima intermedio, estamos en proceso de decorar nuestro nidito y nos preparamos para los siguientes viajes: Enrique México la semana que viene (por trabajo) y yo… ¡Valencia! Aprovechando que sigo esperando mi permiso de trabajo, estas navidades voy casi 4 semanas porque, una vez encuentre trabajo, quién sabe cuántas vacaciones conseguiré y cuán a menudo podré ir a disfrutar de vuestra compañía… Así que os exprimiré al máximo, ya os aviso :)

Un beso gigante, escribiré de nuevo en enero cuando haya vuelto de la terreta. 

Rosa

¡Por cierto! Ya hemos cocinado en nuestra nueva cocina y hecho mucho humo. ¡Y la alarma no ha saltado! ¡Bien! ¡Viva! Después de que me pasara una segunda vez en el apartamento temporal, estando sola y skypeando con mis padres (mi madre se puso más nerviosa que yo) y ya casi vistiéndome de forma apropiada para la llegada de los bomberos, agradezco mucho que este detector sea un poco más racional y nos deje margen para cocinar buenos steaks. Quedáis invitados a cenar steaks a casa. ;)

XXXXXX


Good morning, afternoon or evening!

I’m glad to report that I’m finally writing from our apartment, and not just a temporary apartment, but “our” apartment, the one we are staying in. We have a home at last!! Our stuff arrived on November, 13th (everything save and sound), so we moved on the 15th to leave again on the 18th for our two-weeks trip. So, if you do the math, we’ve enjoyed of our new apartment for 6 days, so now we’re just tidying, organizing and deciding where to put the shelves, the pictures, the candles and the dishes. In January I’ll post some pictures of it ;)

And, as many of you know, we’ve decided to go for a stroll for two weeks around USA: Los Angeles, San Diego, Chicago and Racine, in Wisconsin. It has been an exhausting trip, especially when we already had all our stuff at the new apartment, but it was worth it :D

We went to LA because Enrique had to attend a fair there, the LA Auto Show, so I joined the cause to be a good wife and be with my lonely husband in times of need (some of you can think that I just wanted to visit LA, and… yeah, you might be right).

We’ve tried to be good tourists and visit everything you are supposed to, so every week day after the fair we’ve gone for a walk and we stayed the weekend there so that we could see something with the daylight. So we visited the Walk of Fame (if only Hugh Jackman had visited his own star that evening), the Chinese theater with the hand and footprints of many celebrities (I looked from those from Audrey Hepbunr, but they were nowhere to be found, we got some interesting pictures of Enrique, though), the Farmers Market, where there was a Spanish Food Store but no Cola-Cao, sadly for Enrique; El Grove, an open-air mall with all its Christmas decoration set up (a little disconcerting when you have 25 Celsius ), palm trees everywhere, Rodeo Drive and its luxury shops (I’m not gonna say that I felt like Julia Roberts in Pretty Woman because I know that can be a little ambiguous and I know some of you can be evil-minded), the Chinese district and the Japanese one, where Enrique found a donut with bacon as topping… (..)

We got many cool pictures with the Hollywood sign because we got a good address in a forum, but especially because we met David, a very kind man who was jogging and offered to guide us to the “perfect spot”, behind a chain that said “restricted area” but, according to David, it was only meant for cars. He even insisted on taking us some pictures, made us wave, smile, almost jump. He was pretty excited about it! It’s fair to say that he was much nicer to the blond, tall Swedish girls that came behind us, but of course, they were blond, tall and Swedish! The resulting pictures were amazing, so we thank David with all our heart and, if you’re going to LA soon, tell us because we can tell you the secret spot ;)

Other amazing views we got were at the Griffith Observatory: we went at nightfall, so it was notably beautiful. Here I’ve got to say that, so far, the USA have offered us the best nightfalls we’ve ever seen. They’re just so beautiful! 

On Saturday morning we woke up really early but for a good cause: visit the Warner Studios!!! I was as excited as in Christmas Eve or at my birthday! We visited (among others) the Friends and Gilmore Girls set (if you don’t know it, I’m a huge fan of Friends, you can see the pictures below), we tried the Sorting Hat from Harry Potter (btw, he sent me to Gryffindor and Enrique to Slytherin…no comments), saw the atrezzo from all the Batman editions, the masks and the capes and everything. 

We couldn’t take pictures of the on-going programs but we also visited the Two and a half men and The big bang theory sets. It was so cool! Suddenly you notice that real people go to work there, human beings like us. We saw no celebrities because it was a Saturday and it appears that, as normal human beings, they also work as a normal human being and, from Friday afternoon until Monday morning, the studios are like a desert. We thought we would see everyone in action or even bump into Hugh Jackman or Ben Stiller, but nope… The guide said this is way better, because otherwise we wouldn’t have been able to visit the sets (because they would be using them). 

Of course we also went to Venice Beach, where all the skaters, colorful shops, surfers are and to the channels where we wouldn’t mind owning a place (there you have a gift idea). Near to it it was the Pier, with the popular wheel, the roller-coaster and another beautifull nightfall. 

We went to San Diego to spend the day and we enjoyed it a lot: it’s much more quiet, but also with plenty of different activities: in a bar by the beach there’s even a device to practice surfing. It was a lot of fun just sitting there with a lemonade and watch them fall :P The old town is also very nice, very Mexican as well (we didn’t know that California belonged to Mexico until 1850) and also went to La Jolla, where congregations of seals were there, just sunbathing. 

As you can appreciate in the pictures, the weather was amazing, warm but not hot, very similar to Valencia in the Spring or Autumn. That’s why it was quite shocking flying direct from LA to Chicago, where it was -5 Celsius. And so windy!! Luckily we went prepared and could walk through the Downtown, the amazing buildings, the Millenium Park with its Bean, the Navy Pier, go up to the Willis Tower (I kept trembling for two hours after we stood on the glass cubicle, more than 400 meters high), we took the Loop, went to the Art Institute of Chicago, had Chicago style pizza and then went to an even colder place…

Racine! This is where Enrique went to High School when he spent a year 15 years ago. We stayed at April and Jason’s and went to have the Thanksgiving dinner at JoAnn’s. OMG, what a dinner! The Turkey was delicious, and huge, btw, and also all the other stuff (I don’t remember the name of everything, I just remember everything was yummie!!). We thank you all for that lovely evening <3
 
And yes, it was cold: it was snowing outside, the water in the car froze during the night, there were stalactites everywhere,  the lake was frozen!! But I was really excited to see the place he has talked so much about for the past 15 years: the high school, the house where he stayed, the bars he liked… It was pretty cool. And he even earned a new nickname from the worker at the rental car center: as Enrique didn’t chose the extra insurance for an extra insurance, he tried to convince him telling him something like “ok, Mr. Danger, I see you live dangerously, whatever you want”. 

Friday evening was fun too. We went with April, Jason, JoAnn and Eric to have dinner, and I decided it was the perfect time to learn how to say “water” without sounding Spanish or an outsider. Something more like “worer” (it’s not that easy!). So there we were, all saying “worer, worer, worer” until the waitress, whom I had previously asked for a glass of water, passed by and said something like “oh, ok, I’m sorry, I forgot about your water, I’ll bring it immediately”, and probably thought “I’m gonna bring it asap so that this group of freaks can go home”! X)

And, after the warm, cold and freezing weather, we finally got home, where the weather is again warm (not for too long, but at least as a welcome back) and we can relax and enjoy our place for… one week! Next week Enrique will be heading for Mexico and I’ll be on my way to my beloved Valencia, where I expect to see most of my friends and family! I’m really looking forward to it, so get ready!! :D:D:D

Lots of kisses! I’ll post again in January, once we’re back from Spain!

Rosa


miércoles, 12 de noviembre de 2014



Nueva Orleans, música y magia 
                            
¡Hola! 

En esta entrada salimos un poquito de Atlanta y nos transportamos a una ciudad mágica, musical, muy europea y a la que volveremos seguro: Nueva Orleans. 

El caso es que teníamos un finde largo a nuestra disposición, en el cual nos habían confirmado que todavía no iban a llegar nuestras cajas y muebles (sí, recordáis bien, llevamos sin ellos desde el 28 de mayo, medio añito de nada). Y qué mejor que coger el coche e irse “aquí al lado”, como quien se va de Valencia a Manzanera o de Düsseldorf a Bonn. Pero añadiéndole 7 horas más al trayecto. Pero venga, que ya nos estamos americanizando y 8 horas en coche no es ná. 

Así que sábado por la mañana allá que nos fuimos y volveríamos a hacerlo si se nos presentase la oportunidad. Nueva Orleans es parada imprescindible si viajáis por el sur de Estados Unidos (por ejemplo, si venís a vernos). Qué ambiente, qué casas, qué balcones, qué tiendas de antigüedades, qué colores, qué comida, qué alegría, qué música, qué música, qué música. Porque, si la música pudiera materializarse en una ciudad, en un lugar, para mí sería sin duda en esta ciudad. En cada esquina, en cada rincón de Nueva Orleans, hay música en el aire, a tu alrededor, la música te envuelve y convierte tu viaje en algo mágico, algo que sabes que quieres repetir sí o sí mientras esté “aquí al lado”. 

















Es curioso ver que cada calle del Barrio Francés (el conocido por sus casitas de colores  y balcones de hierro forjado) expone su nombre original, siempre en español, de manera que la Royal Street fue en su día la Calle Real, o la Bourbon Street, la Calle de Borbón. Que, por cierto, merece la pena visitar aunque nosotros ya no estemos para esos trotes: es un Benidorm turístico en su época más turística o, para los düsseldorfianos, la Bolker se queda como la antesala a las puertas de San Pedro al lado de esta calle. También Benidorm y la Bolker huelen a flores al lado de esta calle… 

Nos convencieron muy prontamente para que probásemos el “hurricane” en grandes dosis, con una pecera que le llamaban. El hurricane es una bebida de esas que bebes y bebes y dices “mmm, qué dulcecita y qué sabrosa, esto seguro que no lleva alcohol”  y luego ¡zasca! Pues eso, que zasca y que la tuvimos que abandonar por la calle (qué poco cívicos, pensaréis, pero de verdad que en la Bourbon St eso era lo de menos) porque si no no llegábamos a nuestro hotel. 








Bueno, “hotel” no sé si es la palabra para definir ese sitio donde dormimos, la verdad. Ni siquiera sé si usar la palabra “sitio”. Tuvimos la magnífica suerte de que, como lo hicimos todo a última hora y se juntó una convención de 30.000 personas  en la ciudad de Nueva Orleans más un partido megaimportante de fútbol americano en casa, no había mucha variedad en el tema de pernoctar, por lo que podíamos elegir entre “caro carísimo, por donde cristo perdió el gorro pero con buena puntuación según los usuarios de booking.com” o “caro carísimo, a 10 minutos andando del barrio francés pero decepcionante para los usuarios de booking.com”. Evidentemente, cogimos el de cerquita cerquita, porque ya nos habían avisado de la existencia de bebidas como el hurricane. Nos recuerdo diciendo “si ya sabemos que es decepcionante, no nos puede decepcionar”. ¡Ay…! Se pueden hacer hasta chistes de los de “Era un hotel tan cutre, tan cutre, tan cutre, que cortaban las alfombras en dos para ahorrar”, y no diríamos ninguna mentira. Prácticamente saltábamos de nuestros zapatos al interior de las sábanas limpias (eso sí), desinfectando las zonas de la piel que tocaban la colcha. No seguiré con los detalles porque quiero que la magia de la ciudad siga flotando entre las palabras de este post, pero ay… No vayáis nunca al Empress Motel de Nueva Orleans, avisados quedáis. (Añado que el amable señor de la oficina de turismo nos pidió perdón en nombre de la ciudad al saber dónde estábamos hospedados).

Pero bueno, que al fin y al cabo, ahí pasamos las horas justas (justísimas) para dormir y pudimos vivir y andar la ciudad con un clima estupendo, admirar los barcos de vapor del Mississipi, comer beignet, un dulce parecido al buñuelo,  o gumbo en un festival de música, una sopa que a Enrique le ennnncantó porque le recuerda a su adorado arroz con pollo de su madre, bruncheando huevos Benedict y (también digno de mencionar) cenando en el restaurante del “top chef” estadounidense, Emeril Lagasse, que tiene uno de sus restaurantes precisamente en esta ciudad. ¡Mmm, qué rico estaba todo, la verdad! 





Y, cómo no, insisto en el jazz, la música, los bares con música en directo, los mercaditos de artistas, las luces… Como ya he dicho, mágico. 





Como quisimos racionar la vuelta para no pegarnos la panzá de 8 horas al ir a Atlanta, paramos una noche en la bahía de Mobile, en el sur de Alabama. Ese día fue un poco dedicado a Enrique (por los tantos y tantos que me dedica él a mí) y estuvimos horas visitando un buque de batalla de 1942, de 35.000 toneladas y casi 100 metros de largo. A Enrique le hacían los ojos chiribitas de la emoción. A la saca añádele un submarino también de la 2º Guerra Mundial, tanques , helicópteros y kazas varios. Vamos, que lo tengo en la palma de mi mano para los próximos… ¿días? ¿Semanas? No sé si a tanto llegaré. Aunque he de admitir que fue interesante, y que a eso se añadió un espectacular atardecer en Fairhope (zona costera de pijos a más no poder) y un semi-baño el martes por la mañana antes de salir (el agua rozó el ombligo, algo de mérito tengo, ¿no?). Además, al ser un lugar tan costero, pudimos degustar comida de mar riquísima y que tanto echamos de menos. 





 















(Nótense mis chanclas con la bandera americana, inmersión cultural nivel 10)

No es que podamos estar muy tranquilos en casa porque mañana parece que por fin llegan las ansiadas cosas de la mudanza, así que siento si no puedo contestar a todo el mundo en el momento. Prometo que, antes o después, lo haré :)
 
Por lo pronto, aquí estamos de lavadoras porque nuestro próximo viaje combina solecito y playas con frío y pavo de acción de gracias. ¿Qué a dónde vamos? ¡Pues a Los Ángeles y a Chicago, con una maleta los dos para 10 días de calorcete+fríofrío como dos campeones! Ya veremos si esto acaba en divorcio ;) 

¡Os contamos más en un par de semanas!

Un beso enorme y… ¡Reciprocíquense, señores, que aquí a unos también les gusta saber de sus vidas!

:D

***

Hi everybody!

In this post we will be outside Atlanta: we went to a very magical, musical, european and lovely city where we intend to come back as soon as possible: New Orleans. 

We had a long weekend thanks to Veterans Day and, as our stuff from Germany wasn't going to arrive yet (yes, you remember correctly, we have been without our stuff since May, 28th). So we decided "hey, lets take the car and just do a couple of miles", just like when you do it to go from Düsseldorf to Bonn. Just add 7 hours to that route. 

So Saturday morning we packed our things and drove til New Orleans. And we would do it again without any doubt: it is such aan amazing city that you have got to go if you come to the south states of USA (for example, after a visit of Atlanta!). You cannot pick a thing: it's the houses, the ambient, the balconies, the colors, the antiques shops, the food, the happiness, the music, the music, the music. Because, if music could take the shape of a city, it would be New Orleans. It's everywhere, in every corner, surrounding you, making your trip so amazing that you are already planning your next trip to this great city. 

There are some places that might not our style, but you have to see them, like the Bourbon Street. There, we were easily convinced the "hurricane", a really sweet drink that you just drink and drink and drink until you say "wow, this thing had a lot of alcohol!". We had to leave the hurricane fishbowl (not happy with "tasting" the hurricane we had to purschase the biggest drinking container in the bar) in the street, otherwise we wouldn't have made it to the hotel. 

Well, "hotel" is too good of a name to describe the place we stayed. Even "place" would be too good. We were so lucky that, besides booking everything last minute, there was a 30.000 people convention that weekend in New Orleans plus an American football game that was supposed to be really important. So, as you can imagine, there was no diversity in the choices, so we had to choose between "expensive, far, far away and with good rating in booking.com" or "expensive, near to the center and, as the booking.com users described, disappointing". So we chose the last one, and I remember me or Enrique saying "if we expect disappointment, it won't be disappointing". Wrong. It was worse. Even the carpet was cut in 2 so that they could save in carpets. And you really didn't want to touch anything outside your sheets (which were very clean, let's be fair). So, please pretty please, don't go to the Empress Motel when visiting New Orleans. (Just want to add that the man at the tourist info said "I'm sorry" when he heard where we were staying).

But anyhow, we are young and strong and had a blast (outside the motel), and enjoyed a really amazing weather, admired the steam boats at the Mississipi, walked through bohemian street markets, went to lovely bars with live music, tasted the beignets, a French sweet similar to the Spanish "buñuelo" or the gumbo, a traditional soup that reminded Enrique to his beloved mother's rice with chicken, we had eggs benedict for brunch and had dinner at the Emeril Lagasse's restaurant (a very popular chef here in the US). Everything was just delicious! And, as I said, it was... magical.

Since we didn't want to drive for 8 hours on Tuesday, we spent the night at the Mobiles bay, South Alabama. Enrique was the one that really enjoyed that trip because we had the chance to visit a battleship from 1942 (35.000 tons, almost 100 meters length), a submarine also from WWII , tanks, fighter planes... I have to admit it was interesting, and to that we'll add a fantastic sundown at Fairhope (really posh coast town) and an almost-dip-in-the-sea (I wore a bikini and I'm so happy about it!). We had also a lot of very tasty seafood, which we miss a lot, btw. 

The next days aren't going to be exactly quiet because our stuff is supposed to arrive tomorrow. So I'm really sorry if I don't answer to some of your messages, I promise I'll get there! Someday...

So far, here we are, preparing for the next trip next week... Los Angeles and Chicago for Thanksgiving, we're really excited about that as well! The only thing is that we'll have to share a suitcase for the both of us... 10 days, warm destination+really cold destination... Let's see how it ends... 

We'll tell you more about it in a couple of weeks! Until them... tell us how is it going with you as well, we'd love to hear about you, too!

Kisses and more kisses! xxx