miércoles, 12 de noviembre de 2014



Nueva Orleans, música y magia 
                            
¡Hola! 

En esta entrada salimos un poquito de Atlanta y nos transportamos a una ciudad mágica, musical, muy europea y a la que volveremos seguro: Nueva Orleans. 

El caso es que teníamos un finde largo a nuestra disposición, en el cual nos habían confirmado que todavía no iban a llegar nuestras cajas y muebles (sí, recordáis bien, llevamos sin ellos desde el 28 de mayo, medio añito de nada). Y qué mejor que coger el coche e irse “aquí al lado”, como quien se va de Valencia a Manzanera o de Düsseldorf a Bonn. Pero añadiéndole 7 horas más al trayecto. Pero venga, que ya nos estamos americanizando y 8 horas en coche no es ná. 

Así que sábado por la mañana allá que nos fuimos y volveríamos a hacerlo si se nos presentase la oportunidad. Nueva Orleans es parada imprescindible si viajáis por el sur de Estados Unidos (por ejemplo, si venís a vernos). Qué ambiente, qué casas, qué balcones, qué tiendas de antigüedades, qué colores, qué comida, qué alegría, qué música, qué música, qué música. Porque, si la música pudiera materializarse en una ciudad, en un lugar, para mí sería sin duda en esta ciudad. En cada esquina, en cada rincón de Nueva Orleans, hay música en el aire, a tu alrededor, la música te envuelve y convierte tu viaje en algo mágico, algo que sabes que quieres repetir sí o sí mientras esté “aquí al lado”. 

















Es curioso ver que cada calle del Barrio Francés (el conocido por sus casitas de colores  y balcones de hierro forjado) expone su nombre original, siempre en español, de manera que la Royal Street fue en su día la Calle Real, o la Bourbon Street, la Calle de Borbón. Que, por cierto, merece la pena visitar aunque nosotros ya no estemos para esos trotes: es un Benidorm turístico en su época más turística o, para los düsseldorfianos, la Bolker se queda como la antesala a las puertas de San Pedro al lado de esta calle. También Benidorm y la Bolker huelen a flores al lado de esta calle… 

Nos convencieron muy prontamente para que probásemos el “hurricane” en grandes dosis, con una pecera que le llamaban. El hurricane es una bebida de esas que bebes y bebes y dices “mmm, qué dulcecita y qué sabrosa, esto seguro que no lleva alcohol”  y luego ¡zasca! Pues eso, que zasca y que la tuvimos que abandonar por la calle (qué poco cívicos, pensaréis, pero de verdad que en la Bourbon St eso era lo de menos) porque si no no llegábamos a nuestro hotel. 








Bueno, “hotel” no sé si es la palabra para definir ese sitio donde dormimos, la verdad. Ni siquiera sé si usar la palabra “sitio”. Tuvimos la magnífica suerte de que, como lo hicimos todo a última hora y se juntó una convención de 30.000 personas  en la ciudad de Nueva Orleans más un partido megaimportante de fútbol americano en casa, no había mucha variedad en el tema de pernoctar, por lo que podíamos elegir entre “caro carísimo, por donde cristo perdió el gorro pero con buena puntuación según los usuarios de booking.com” o “caro carísimo, a 10 minutos andando del barrio francés pero decepcionante para los usuarios de booking.com”. Evidentemente, cogimos el de cerquita cerquita, porque ya nos habían avisado de la existencia de bebidas como el hurricane. Nos recuerdo diciendo “si ya sabemos que es decepcionante, no nos puede decepcionar”. ¡Ay…! Se pueden hacer hasta chistes de los de “Era un hotel tan cutre, tan cutre, tan cutre, que cortaban las alfombras en dos para ahorrar”, y no diríamos ninguna mentira. Prácticamente saltábamos de nuestros zapatos al interior de las sábanas limpias (eso sí), desinfectando las zonas de la piel que tocaban la colcha. No seguiré con los detalles porque quiero que la magia de la ciudad siga flotando entre las palabras de este post, pero ay… No vayáis nunca al Empress Motel de Nueva Orleans, avisados quedáis. (Añado que el amable señor de la oficina de turismo nos pidió perdón en nombre de la ciudad al saber dónde estábamos hospedados).

Pero bueno, que al fin y al cabo, ahí pasamos las horas justas (justísimas) para dormir y pudimos vivir y andar la ciudad con un clima estupendo, admirar los barcos de vapor del Mississipi, comer beignet, un dulce parecido al buñuelo,  o gumbo en un festival de música, una sopa que a Enrique le ennnncantó porque le recuerda a su adorado arroz con pollo de su madre, bruncheando huevos Benedict y (también digno de mencionar) cenando en el restaurante del “top chef” estadounidense, Emeril Lagasse, que tiene uno de sus restaurantes precisamente en esta ciudad. ¡Mmm, qué rico estaba todo, la verdad! 





Y, cómo no, insisto en el jazz, la música, los bares con música en directo, los mercaditos de artistas, las luces… Como ya he dicho, mágico. 





Como quisimos racionar la vuelta para no pegarnos la panzá de 8 horas al ir a Atlanta, paramos una noche en la bahía de Mobile, en el sur de Alabama. Ese día fue un poco dedicado a Enrique (por los tantos y tantos que me dedica él a mí) y estuvimos horas visitando un buque de batalla de 1942, de 35.000 toneladas y casi 100 metros de largo. A Enrique le hacían los ojos chiribitas de la emoción. A la saca añádele un submarino también de la 2º Guerra Mundial, tanques , helicópteros y kazas varios. Vamos, que lo tengo en la palma de mi mano para los próximos… ¿días? ¿Semanas? No sé si a tanto llegaré. Aunque he de admitir que fue interesante, y que a eso se añadió un espectacular atardecer en Fairhope (zona costera de pijos a más no poder) y un semi-baño el martes por la mañana antes de salir (el agua rozó el ombligo, algo de mérito tengo, ¿no?). Además, al ser un lugar tan costero, pudimos degustar comida de mar riquísima y que tanto echamos de menos. 





 















(Nótense mis chanclas con la bandera americana, inmersión cultural nivel 10)

No es que podamos estar muy tranquilos en casa porque mañana parece que por fin llegan las ansiadas cosas de la mudanza, así que siento si no puedo contestar a todo el mundo en el momento. Prometo que, antes o después, lo haré :)
 
Por lo pronto, aquí estamos de lavadoras porque nuestro próximo viaje combina solecito y playas con frío y pavo de acción de gracias. ¿Qué a dónde vamos? ¡Pues a Los Ángeles y a Chicago, con una maleta los dos para 10 días de calorcete+fríofrío como dos campeones! Ya veremos si esto acaba en divorcio ;) 

¡Os contamos más en un par de semanas!

Un beso enorme y… ¡Reciprocíquense, señores, que aquí a unos también les gusta saber de sus vidas!

:D

***

Hi everybody!

In this post we will be outside Atlanta: we went to a very magical, musical, european and lovely city where we intend to come back as soon as possible: New Orleans. 

We had a long weekend thanks to Veterans Day and, as our stuff from Germany wasn't going to arrive yet (yes, you remember correctly, we have been without our stuff since May, 28th). So we decided "hey, lets take the car and just do a couple of miles", just like when you do it to go from Düsseldorf to Bonn. Just add 7 hours to that route. 

So Saturday morning we packed our things and drove til New Orleans. And we would do it again without any doubt: it is such aan amazing city that you have got to go if you come to the south states of USA (for example, after a visit of Atlanta!). You cannot pick a thing: it's the houses, the ambient, the balconies, the colors, the antiques shops, the food, the happiness, the music, the music, the music. Because, if music could take the shape of a city, it would be New Orleans. It's everywhere, in every corner, surrounding you, making your trip so amazing that you are already planning your next trip to this great city. 

There are some places that might not our style, but you have to see them, like the Bourbon Street. There, we were easily convinced the "hurricane", a really sweet drink that you just drink and drink and drink until you say "wow, this thing had a lot of alcohol!". We had to leave the hurricane fishbowl (not happy with "tasting" the hurricane we had to purschase the biggest drinking container in the bar) in the street, otherwise we wouldn't have made it to the hotel. 

Well, "hotel" is too good of a name to describe the place we stayed. Even "place" would be too good. We were so lucky that, besides booking everything last minute, there was a 30.000 people convention that weekend in New Orleans plus an American football game that was supposed to be really important. So, as you can imagine, there was no diversity in the choices, so we had to choose between "expensive, far, far away and with good rating in booking.com" or "expensive, near to the center and, as the booking.com users described, disappointing". So we chose the last one, and I remember me or Enrique saying "if we expect disappointment, it won't be disappointing". Wrong. It was worse. Even the carpet was cut in 2 so that they could save in carpets. And you really didn't want to touch anything outside your sheets (which were very clean, let's be fair). So, please pretty please, don't go to the Empress Motel when visiting New Orleans. (Just want to add that the man at the tourist info said "I'm sorry" when he heard where we were staying).

But anyhow, we are young and strong and had a blast (outside the motel), and enjoyed a really amazing weather, admired the steam boats at the Mississipi, walked through bohemian street markets, went to lovely bars with live music, tasted the beignets, a French sweet similar to the Spanish "buñuelo" or the gumbo, a traditional soup that reminded Enrique to his beloved mother's rice with chicken, we had eggs benedict for brunch and had dinner at the Emeril Lagasse's restaurant (a very popular chef here in the US). Everything was just delicious! And, as I said, it was... magical.

Since we didn't want to drive for 8 hours on Tuesday, we spent the night at the Mobiles bay, South Alabama. Enrique was the one that really enjoyed that trip because we had the chance to visit a battleship from 1942 (35.000 tons, almost 100 meters length), a submarine also from WWII , tanks, fighter planes... I have to admit it was interesting, and to that we'll add a fantastic sundown at Fairhope (really posh coast town) and an almost-dip-in-the-sea (I wore a bikini and I'm so happy about it!). We had also a lot of very tasty seafood, which we miss a lot, btw. 

The next days aren't going to be exactly quiet because our stuff is supposed to arrive tomorrow. So I'm really sorry if I don't answer to some of your messages, I promise I'll get there! Someday...

So far, here we are, preparing for the next trip next week... Los Angeles and Chicago for Thanksgiving, we're really excited about that as well! The only thing is that we'll have to share a suitcase for the both of us... 10 days, warm destination+really cold destination... Let's see how it ends... 

We'll tell you more about it in a couple of weeks! Until them... tell us how is it going with you as well, we'd love to hear about you, too!

Kisses and more kisses! xxx